Jefes · Phantom Blade Zero · Página 2
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Un arquero oculto en la isla al este del lago Meigu. Herido como está, sigue siendo un maestro del arco y de la espada: en movimiento sus túnicas ondean; en reposo su porte permanece firme. Su cuerpo ya ha sido invadido por un poder extraño. Varios Ojos Rojos han brotado entre hombre y arco. No hace falta tensar: solo un pensamiento, y varios rayos de muerte rojo sangre perforan el aire. Este maestro de la secta del Arco de plumas recorrió antaño el mundo entero, lleno de ardor, abatiendo Caminantes enmascarados. Al volver al campamento halló a sus compañeros desfigurados y transformados por la Trascendencia perfecta, y pretendían forzarle la misma herejía. Se abrió paso a tajos, buscó a Huangxing para exigirle respuestas, y se propuso detenerlo aunque le costara la vida. Un Wulin tan lleno de malicia nunca fue el futuro que había prometido a su hija. Escapó a la Trascendencia perfecta. No escapó a lo que vigila desde lo hondo de la Discordancia. Los Ojos Rojos, largo tiempo latentes en el arco, acechaban el poder de su sangre. Cuando aún se recuperaba de sus heridas, se clavaron en la carne y el hueso. Se aferra a su último aliento, esperando a alguien en quien confiar, y a alguien que lo acabe.

En su juventud, Zuo Shang era el amigo más íntimo de Soul y, como él, hijo adoptivo del Soberano Mu. De talento excepcional y trato afable, ya mostraba una serenidad impropia de su edad, junto con una profundidad de pensamiento poco común entre sus compañeros. A su lado, Soul parecía puro impulso y temeridad. En sus ratos libres, Zuo Shang estudiaba informes de inteligencia y se formaba su propio criterio sobre los asuntos del Wulin. En combate, él y Soul estaban igualados. Sus pasos eran ligeros y firmes; su esgrima, elegante y precisa. Incluso con una espada de entrenamiento de madera, parecía moverse llevado por el viento, con la fluidez de las nubes. Desde sus días juntos en las calles hasta su formación codo con codo en la Orden, Zuo Shang y Soul se habían visto en sus peores momentos y habían sido testigos de cómo crecía el otro. Con los años, su vínculo no hizo sino estrecharse… ¿Quién habría podido prever que un día alzarían sus hojas el uno contra el otro?

Derrotar a los Maestro Bi Yuan de la Secta Tianxuan y Maestro Bi Hai del templo Kuye. En la casa al lado de los restos del monstruo mecánico, ataquen los restos luchando contra el monstruo. Entonces desciende de Pozo de las tres marionetas.

Los enredos del Wulin deben resolverse al modo del Wulin. Si no lo das todo, ¿cómo saber lo que de verdad hay en el corazón de tu adversario? Chang Hong llama a su caballo querido. Con un gesto de su Lanza tonante, viento y nubes se agitan, y el rayo responde. Jinete y montura se mueven como uno solo. Los cascos truenan hacia delante mientras la lanza hiende hacia abajo y clava el rayo en la tierra. Los relámpagos se enroscan por el suelo como serpientes de plata, y el enemigo apenas tiene sitio para esquivar. Mientras cruzan golpes, el rayo y las sombras de las hojas chocan una y otra vez, hasta que la daga de Soul se detiene en el cuello de Chang Hong. Aunque derrotado, Chang Hong siente que un peso se le levanta del corazón. Este sigue siendo el Soul que conoce, con el ánimo intacto. Con esta lucha, Soul ha demostrado su resolución de sobrellevarlo todo en solitario. No hay nada más que decir. Chang Hong se despide de su viejo amigo, se echa la lanza a la espalda y monta. Con un relincho y el rumor del trueno, se aleja, y la pesadez de su corazón ha desaparecido.

Tomó el nombre de «Leng Tu», se vistió como «Leng Tu» y acabó convirtiéndose en «Leng Tu» en todos los sentidos, aún más cruel y trastornado que el original. Al principio, solo tenía que imitar las palabras y los modales de Leng Tu. Pero cada mentira exigía otra para encubrirla y, cuando ya no pudo mantener la farsa, no le quedó más remedio que silenciar a todos los que conocían al verdadero Leng Tu. Las mentiras y la sangre se acumularon. La crueldad se volvió costumbre y la máscara, su verdadero rostro. Se valió de esa crueldad para complacer a la Dama del Velo. La Dama a la que venera es despiadada y disfruta contemplando el sufrimiento ajeno. No tiene interés en nada que no le resulte útil. Si no consigue satisfacerla, dejará de tener valor para ella y podrá desecharlo en cualquier momento. Jamás permitirá volverse inútil. La Víbora de los Siete Venenos conoció demasiado bien ese sufrimiento. En aquella prisión de ilusiones sin luz, todo su talento, su bondad y su lealtad quedaron reducidos a nada. Solo podía aferrarse a la vida en medio de un tormento interminable, por completo a merced de los demás. Se ha convertido en «Leng Tu» de pies a cabeza. Propaga las falsas enseñanzas de la Dama del Velo y somete a innumerables practicantes del Wulin y gente corriente a experimentos con marionetas. Se deleita con su lucha desesperada dentro de las marionetas, deseando que sufran lo mismo que padeció la Víbora de los Siete Venenos. Incluso intercambió el veneno del sosiego y el veneno del silencio para envenenar a Lei Dang de la Orden y repetir, bajo el nombre de «Leng Tu», la misma artimaña que antaño destruyó a la Víbora de los Siete Venenos. Por atroces que sean sus pecados, mientras sirvan a la Dama del Velo, él le entrega todo cuanto tiene. Quizá la Víbora de los Siete Venenos estaba destinada a sufrir aquel terrible sino. Si no, ¿quién más podría haberse convertido en este devoto que se arrastra a los pies de la Dama del Velo?

Una marioneta viva apresada bajo la Mansión Roja. Su carne está atravesada por un enredo inextricable de hojas; una gran espada le atraviesa la columna vertebral, y una guadaña gigante de aleación ha ocupado el brazo izquierdo. Un delicado ojo de cristal, grotescamente fuera de lugar, está engastado en esa carne: uno de los dos ojos de cristal que pueden activar a la marioneta n.º 99. Al avistar al primer ser vivo, el Carroñero alza la guadaña en un tajo salvaje y luego rueda su enorme mole para aplastar. El movimiento es torpe y lento, sin forma, y aun así el Sha-Chi se derrama de él. Es un constructo experimental del Heraldo, los restos de un hombre corpulento ensamblados mediante el arte de las Marionetas de las Sombras y las técnicas de la Secta de los Hilos Vinculantes. El experimento se desbocó: el cuerpo se hinchó y se deformó sin control. Ninguna cantidad de máscaras pudo encerrar el Sha-Chi que bullía dentro, y ni una gran espada a través del cuerpo lo mató. Así que el Heraldo lo encerró bajo la Mansión Roja, para que se deshiciera de las marionetas descartadas y de los miembros del camino justo que estorbaban. Quizá porque la gente del Wulin aún conserva la vitalidad de los vivos, el Carroñero ha cobrado por ellos un hambre particular.

Solo cuando derriban a la Sierra se descubre la verdad: el Machacador no tiene cabeza. Los tendones y los vasos sanguíneos de su cuello se enroscan como los anillos de un árbol viejo, mientras la carne se retuerce como si buscara la cabeza que perdió hace tanto tiempo. Sin la Sierra para controlarlo, el Machacador se vuelve aún más salvaje. El Sha-Chi hierve en su cuerpo, la piel se le enrojece como si ardiera y un humo negro brota de su carne. Libre de la Sierra, parece haberse librado de una atadura. Desata años de dolor y rabia sin advertir que se le ha caído la capucha que ocultaba su cuello cercenado. Ha olvidado incluso que no tiene cabeza. Quizá, mientras no se dé cuenta, nunca caiga. Cuando Soul por fin lo derrota, su cuerpo se desploma sobre el hielo y el reflejo le devuelve la imagen de su cuello vacío. Un frío penetrante lo invade de pronto. Llevaba años sin sentir frío, sumido todo ese tiempo en el sopor. ¿Así que se puede seguir vivo incluso sin cabeza? Solo al final se le ocurre esa idea. La muerte llega antes de que pueda hacerse más preguntas.

Esquiva el agarre a corta distancia. Sal de su trayectoria cuando se abalance sobre ti. Haz una parada precisa justo antes de que impacte el golpe azul. Puede esquivar hacia un lado. Vuelve a encararlo antes del siguiente golpe.

Aún danza entre las llamas, como hacía años atrás entre los vítores del público, ahuyentando el mal y llevando bendiciones a la gente. En el fragor del combate, se alza sobre los postes de flor de ciruelo y lanza un largo grito para llamar a sus discípulos a danzar con él. Todos los danzantes del león han caído víctimas de la Trascendencia perfecta y han perdido la razón. Convierten el arte de la danza del león en técnicas mortales y cargan contra Soul, pero este los derrota uno tras otro y se apodera de la cabeza del león. Tras la máscara, contempla a Soul saltar a los postes elevados y luchar como un danzante del león. Ve en él la esperanza de que su arte perdure. Por fin ha llegado quien debía recoger el verde, aquel a quien esperaba para ejecutar con él la última danza. Al concluir la danza, Soul se pone la cabeza de león de Flama. Cuando los brillantes ojos del león se encuentran con los suyos, la voluntad de Flama se libera al instante del dominio de la máscara. Sabe que le queda poco de vida y que ante él se encuentra un nuevo danzante del león. La energía espiritual del Cielo y la Tierra se concentra en esos ojos. El Gran Maestro ya puede partir en paz. Junto con la cabeza del león, confía a Soul el arte de la danza del león y la voluntad de ahuyentar el mal.

Flores rojas en el horizonte, como los ojos bajos de la Dama. Bajo ese resplandor suntuoso, las sedas roja y verde en torno a Bai Chilian se enroscan unas con otras, volviéndose cuatro grandes pitones. Se yerguen como escorpiones, giran como sierras; a veces golpean y se retiran, esperando; a veces brotan de la tierra en una formación que la ampara. Solo al romper la formación de serpientes se la puede derrotar. Su vida valía antaño menos que la hierba. Al borde de la muerte, en un sueño aturdido, contempló a la Dama. La Dama le dio un hilo de seda roja —como una serpiente, como un vínculo— y le prolongó la vida, dejándola volver de entre los muertos. Así enrolló serpientes en las gargantas de sus enemigos, apretando poco a poco, y los dejó morir lentamente entre el miedo y el dolor. Tan simple. Tan satisfactorio. ¡Y aún no basta! Solo la Dama puede limpiar de verdad la inmundicia de este Wulin… ¿Cómo puede ser tan inútil? Atrapada en un lugar así… merece este tormento… Ofrecer las serpientes. Ofrecer su cuerpo. Ofrecerlo todo… ¿Qué más le queda para dar a la Dama? ¿Qué puede ofrecer para alcanzar la salvación verdadera?

Hace años, ella y Soul hicieron una promesa: si alguna vez cruzaban las hojas, ninguno se contendría. En este combate se mueve como el rayo, avanzando y retrocediendo sin dejar abertura. La fuerza se concentra en ambos brazos, y cada golpe es sólido y controlado. Las técnicas que le enseñaron Bailarina de Jade y Demonio de Hierro se funden en ella, y la vuelven casi imparable. Ordena con cuidado el duelo por la muerte de su padre, el misterio de la partida repentina de Soul, los cambios que se gestan en la Orden y la preocupación de quienes la rodean. Se obliga a mantener la calma y a juzgar con acierto. Cuando los asuntos de la Orden quedan zanjados, decide encontrarse con Soul cara a cara y exigirle una respuesta. Luchará contra él con todo lo que tiene, para que entienda cuánta ira y desasosiego le causan su secreto, su marcha sin una palabra y su empeño de cargarlo todo solo. Cuando las hojas chocan y saltan chispas, todo parece congelarse un instante. En ese momento encuentra su respuesta. Quien tiene delante sigue siendo el Soul que conoció. Como ella, no ha cambiado. Aunque se niegue a explicarse, ella misma hallará la verdad y las respuestas.

Desciende del Sótano del tesoro de los contrabandistas hacia el patio. Cruza el arco de piedra, llega al Entrada al túnel de los contrabandistas y entra en el claro para desencadenar el encuentro.

Un asesino de la Secta de los Hilos Vinculantes que guarda el salón del luto de la Mansión Quimérica. Lleva una capa de paja y varias máscaras rojas apiladas sobre la cabeza. Su cuerpo poderoso tiene la palidez de un cadáver, y en las manos sostiene un arma de dos hojas conocida como la Espada Ósea Roja, una reliquia feroz que atesora como su propia médula. Qiu Feng es bruto y sediento de sangre por naturaleza. Convencido de que las artes escénicas ahuyentan el mal, las imita de forma burda: adopta el paso de los actores de ópera marcial y los gestos de los espectáculos en los que los artistas hacen brotar colmillos de la boca; incluso adorna sus propias máscaras con colmillos y cree firmemente que eso hace sus técnicas más poderosas. Cuando entró por primera vez en la mansión, masacró a todos los intérpretes de Nuo y se quedó con sus máscaras de Juez Rojo como tesoros. Al no poder llevarlas todas en el rostro, las apiló sobre la cabeza. También imitó los trucos de tragar sables y caminar sobre el fuego, y se clavó una hoja larga directo en el cráneo para alardear de una invulnerabilidad que no tenía. Cuando la batalla se vuelve en su contra, saca la hoja del cráneo, deja que las máscaras cubran la hoja y la blande con la furia de una tormenta repentina. Un loco así sigue al Heraldo no por lealtad, sino porque ansía la sangre de rivales poderosos para teñir del todo sus máscaras y su capa de paja. Cuando supo que el invicto «maestro Soul» había entrado en la mansión, esperó con ansia en su camino. Pero esta vez fue su propia sangre la que tiñó de rojo las máscaras y la capa de paja.

Sube las escaleras desde el Puente de la puerta sur en el PANGZHEN. Equipa a Salvallama antes de desafiar al capitán.

La máscara de oro ocultó el fuego de fósforo que roía el Sello mental, e incluso hizo que ese fuego ardiera más caliente. Al final solo quedó el más tenue resto del Sello; el interior estaba desde hacía tiempo quemado por dentro. Entonces quien movía los hilos desde la sombra los puso en marcha en silencio. Antes de que Ascua lo notara, los hilos de vela que sostenían su sentido del yo se rompieron uno a uno. El Sello mental se hizo ceniza. Llamas enormes surgieron de pronto, reventaron el cráneo y lo dejaron como un fuego verde tenue aferrado al cuerpo. El dolor abrasador se extendió como una plaga por cada miembro y convirtió su conciencia en combustible del fuego de fósforo. En lo más alto de la quemadura llegó un frío extraño, hasta el hueso. Aun así el cuerpo arruinado permanecía, lanzando fuego de fósforo a voluntad: como si, tras una comezón por fin rascada, hubiera nacido un hilo de placer. «¿Ves? ¿Te mintió aquel sanador errante?» La voz resonó en lo que quedaba de su mente… Sí. La máscara de verdad podía ayudar a dominar el Sha-Chi… Solo que quien se benefició nunca fue él, sino el que tira de los hilos.

Ve al Mirador del puente de Pangzhen y desafía al Hua Qianxiao en el puente.

Pasen por el puesto avanzado y equipen al ACERO SERRADO para luchar contra el Peng Meng.

Una marioneta del Guandao de clase «Receptáculo» que custodia el campo de instrucción de la Mansión Quimérica. Alta e imponente, con una armadura ornamentada y el cabello blanco ondeando a su espalda, empuña una hoja de mango largo extremadamente pesada y tallada con motivos de Loong. Sus técnicas combinan tajos, barridos, bloqueos, alzamientos, torsiones y estocadas. En cuanto detecta una abertura, engancha la hoja al cuello del adversario y gira a su alrededor. Una luz azul se arremolina a lo largo de la hoja y forma una poderosa ráfaga mientras el asta gira a su espalda antes de caer con violencia. Antes de que el Heraldo la convirtiera en marioneta, poseía un talento marcial excepcional y estaba fascinada por los generales heroicos del teatro. Su maestro le puso el arma en las manos: el lomo de la hoja era el Cielo; el filo, la Tierra; la punta, el soberano; y el asta, el maestro. Desde entonces, el arma se convirtió en toda su vida. Su destreza siguió creciendo hasta que, con el tiempo, nadie pudo ofrecerle un combate digno. Cuando el Heraldo la convirtió en marioneta, apenas sintió dolor y, después, poco parecía haber cambiado. Era como si quienes caían bajo su hoja simplemente hubieran pasado de ser personas a ser marionetas. Todavía no comprende la ira de quienes siguen la senda justa. ¿Por qué la condenan por sus crueles matanzas, cuando pocos condenan a los caminantes enmascarados por hacer lo mismo? Tampoco le interesa comprender su ira. Solo quienes sean capaces de derrotarla merecen que se interese por ellos.

Desde el Casa de la Serpiente Verde, entra en la casa detrás a tu izquierda. Despeje, salga por las puertas dobles, gire a la izquierda y siga la calle hasta el final.

En aquellos días, cada una de las tres hermanas destacaba en un arte distinto. Se entregaron a perfeccionar sus habilidades hasta dominar el arte que habían elegido. La mayor escogió aquella hoja de acero oscuro como símbolo de su determinación. Practicó día y noche el desenvaine y el golpe hasta alcanzar una destreza capaz de hender montañas y partir rocas. Pero ni siquiera su dominio de la hoja pudo salvar a sus dos hermanas menores: la segunda quedó atrapada en el reino helado, mientras que el fuego espectral corrompió a la tercera. Ambas cambiaron para siempre. Cuando las tres despertaron en un solo cuerpo, comprendió que había caído en la trampa del Heraldo. Ella había convencido a la segunda de beber la medicina y había vertido el remedio entre los labios de la tercera. Aquel intento desesperado por salvarlas las había envenenado a todas y arrastrado al abismo. Ahora, cautivas en un mismo cuerpo y atormentadas día y noche, el remordimiento la consume. El Heraldo les prometió que, si mataban a Soul, podrían separarse en tres receptáculos y tener cada una su propio lugar. Ahora, con el Sha-Chi desbordándose en su interior, solo desea expiar el pecado de aquel día y escapar del tormento de compartir un cuerpo. Empuña la hoja de acero capaz de hender montañas y partir rocas y ataca con determinación, dispuesta a luchar hasta su último aliento.

Sigue la historia de PANGZHEN hasta el bailarín del león. Cuidado con la hoja en la cabeza, el pisoteo y el aliento de fuego.

Un guardián de las Sombras de élite que vigila ante la Casa de la Serpiente Blanca. Quienes caen en sus hachas giratorias mueren en una agonía que rasga las entrañas: de ahí su nombre. Lleva verde sobre verde; en pelea las túnicas se abren como alas de polilla verde, su movimiento derivando. Las Hachas Dobles Cercenadoras en sus manos destellan frío, girando con el cuerpo, el asalto sin fin. Tras lance sobre lance, sus túnicas aún pueden no tener una mancha de polvo. Siempre conserva la calma. Ante un maestro, esa calma le permite analizar las técnicas del adversario. Ante los débiles, no es piedad sino indiferencia. Esa es su forma de seguir vivo. Las vidas ajenas no le importan; solo sopesa cómo el campo sirve a su avance o retirada. Antes de que Zuo Shang se volviera Soberano de las Sombras, la trayectoria de Perforacorazones entre los Guardianes de élite no destacaba. Una vez Zuo Shang tuvo ese poder, Perforacorazones recibió la grave tarea de guardar la Casa de la Serpiente Blanca. ¿Fue esa sangre fría lo que ganó la confianza de Zuo Shang, o un «arreglo especial»? ¿Y está ya el fin de Perforacorazones en los planes de Zuo Shang?

Una de las cuatro Acólitas al servicio del Gran Anciano: Lei Ting. Por medio de un espantapájaros, se oculta en el interior de la Discordancia. Túnicas verde oscuro, un espantamoscas en mano. Empuña el rayo como arma de matanza. Un leve movimiento del espantamoscas hace caer varias columnas de rayos del cielo. Puede moverse sobre el rayo, y convertirse en el centro de un anillo de rayos que se expande y sacude el campo de batalla. Primero el Gran Anciano le ordenó colarse en Pangzhen y vigilar al Heraldo, pero las defensas de la Secta de los Hilos Vinculantes eran demasiado sólidas, y no pudo hallar una abertura. Más tarde, por orden del Gran Anciano, se volvió hacia el Banyán de rostro humano, donde no dejaban de aparecer signos extraños. El árbol está lleno de Sha-Chi; si se puede tomar, puede ayudar a abrir la Grieta y adelantar el descenso de la Dama… Las leyes mortales son demasiado indulgentes. Aun así, cuando descienda la Dama Misericordiosa, el trueno divino de los Nueve Cielos lo juzgará todo. Entonces los falsos principios se derrumbarán, el pecado será castigado, y una justicia absoluta rehará el mundo humano… Lei Ting lo cree sin duda.

Recoge los 6 recuerdos de las luciérnagas. Examina la niebla en el edificio principal al Templo de las luciérnagas azules. A Entrada al foso de las marionetas rotas, salta junto a la marioneta pesquera.

Una mujer misteriosa de rojo que una vez apareció en lo alto de la torre del Palomar. Su esgrima es ligera y graciosa, y aun así el Sha-Chi ya le ha quemado el rostro en un hueco torcido. Queda un hilo de razón. Permanece en lo alto de la torre como si esperara a alguien importante. Así, cuando combatió a Soul, no tenía intención de darlo todo. Empujada por el Sha-Chi, apenas podía controlarse. Venía de una secta malvada, y aun así se enamoró del discípulo en jefe de una secta del Mandato. Los altos rangos del Mandato jamás podían tolerar la secta de la que venía, y su amor se volvió un pretexto para perseguirla. La sometieron a humillación tras humillación y luego le perdonaron la vida con hipocresía. Qué absurdo. Esos mismos dirigentes no tenían deseo de enfrentarse a las criaturas inhumanas, y aun así estaban dispuestos a llegar muy lejos contra una pequeña secta que vivía apartada. Se proclamaban el camino justo y no poseían una fracción del valor y la integridad de los discípulos a su cargo. Para sobrevivir, y para buscar venganza, se sometió a la Trascendencia. Pero mientras permanece en lo alto de la torre, mirando abajo el Campamento del Mandato en ruinas, ¿se pregunta si todo fue para nada? O quizá, en cuanto al amor y al odio de su vida, no tiene arrepentimiento.

Esquiva el agarre a corta distancia. Sal de su trayectoria cuando se abalance sobre ti. Puede castigar la carga de un golpe. Empieza a cargar mientras se recupera de un ataque. Puede contrarrestar los ataques a distancia. Si responde al primer disparo, cambia de posición y dispara tras su próximo fallo. Tiene un ataque que rompe la guardia. Deja espacio para esquivar cuando prepare un golpe fuerte.

El «verdadero Lóng» que controla Zuo Shang está fundido en oro puro, con una majestuosa cabeza de Loong y escamas doradas muy juntas. Gracias a los misterios del Corazón radiante, parece capaz no solo de resistir la erosión de la Plaga, sino también de proteger del contragolpe la conciencia que alberga. Zuo Shang pretende utilizar este cuerpo para controlar la Plaga que todo lo devora. Todo puede servir como pieza en el tablero: la Plaga desatada, la maestría del Heraldo con las marionetas y el Corazón radiante forjado con fragmentos de la Discordancia… Juntos forman una partida sin fisuras. Se avecina una catástrofe. Alguien debe dominar el desastre y convertirlo en una fuerza que el mundo pueda manejar. Y, puesto que él es el único que se atreve a concebirlo y llevarlo a cabo, y tiene la capacidad de lograrlo, no desperdiciará ese don. Por eso Zuo Shang eligió el Corazón Vacío. No puede permitir que las emociones alteren su plan. En la lucha entre el Lóng y la Plaga, la vacilación, la compasión y los lazos personales solo pondrían en peligro la precisión de cada movimiento. Por eso tampoco comprende la elección de Soul. Soul posee el mismo talento marcial, pero se limita a aceptar las cosas como vienen, sin desear descubrir la fuente de su poder ni dominarlo. Para conservar sus emociones y deseos humanos, prefiere elegir el Corazón mancillado y vivir solo sesenta y seis días… Y si de verdad perdiera al único rival digno de enfrentarse a él, quizá Zuo Shang sintiera cierto vacío… O quizá, desde el momento en que empezó a trazar sus planes, ya había perdido toda posibilidad de encontrar un «alma afín».
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