Explorar el mundo

The Witcher 3: Wild Hunt Remastered · Diosecillos · BESTIARIO

No hace mucho, las zonas que rodean a las aldeas estaban repletas de espíritus guardianes. Hoy en día es prácticamente imposible ver un hada, un trasgo o un duende. O un diosecillo, que son los primeros en irse. Este es el precio que hemos pagado por la civilización. —Del prefacio de "El mundo que hemos perdido", del profesor Dorregaray Los diosecillos (que a veces se confunden con los duendes) son criaturas del bosque que habitan en escondrijos y en tocones recubiertos de musgo a las afueras de los asentamientos humanos. En cuanto a apariencia y comportamiento son similares a los niños y, como a los niños, les gustan las travesuras. Los diosecillos están muy vinculados con su territorio y cuidan y vigilan a los que viven cerca de sus escondrijos. Protegen tanto a las personas como a los animales. Sin embargo, puesto que son criaturas tímidas por naturaleza, intentan hacerlo todo sin ser vistos. Dado que los diosecillos son alegres e inocentes, disfrutan de la compañía de los niños y, normalmente, solo se muestran ante ellos. Estas criaturas trabajadoras y astutas realizan pequeñas tareas para aquellos a quienes protegen, y solo piden a cambio respeto en forma de comida o herramientas desgastadas. También son muy aficionadas al silencio y la paz. Si una aldea vigilada por un diosecillo empieza a crecer o sus habitantes olvidan las viejas costumbres, abandonará su guarida para siempre y partirá hacia un rumbo desconocido.

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