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The Witcher 3: Wild Hunt Remastered · Ekimmaras · BESTIARIO
Bah, no hay nada que temer. Ekimmaras, vaya, si no son más que murciélagos creciditos. —Últimas palabras de una guardia de la ciudad de nombre desconocido Al igual que los demás vampiros, los ekimmaras no son muertos vivientes de humanos, pese a lo que digan las habladurías populares. En realidad son monstruos posteriores a la Conjunción a los que el ajo, el agua bendita y los símbolos religiosos les traen sin cuidado. A diferencia de cómo se los representa en baladas y leyendas, no tienen nada de aristócratas apuestos y pálidos con seductores acentos del este, aunque, como sucede con los katakans o los nekurats, sí que se parecen mucho a murciélagos gigantes. Además, no chupan la sangre de los cuellos de las vírgenes con un delicado beso, sino que los hacen pedazos con garras largas y afiladas y luego lamen la sangre que se ha esparcido por el suelo.

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