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Aceite
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Inicio del juegoThe Witcher 3: Wild Hunt RemasteredTodos los juegosExplorar el mundo
Se aplica a una espada para obtener efectos adicionales en combate.

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Produce ×1 · Fórmula para crear un aceite que se aplica a una espada para obtener efectos adicionales en combate.

Ingredientes ×1 · Fórmula para crear un aceite que se aplica a una espada para obtener efectos adicionales en combate.

Medios eficaces · Vi una sombra. Unas alas enormes, como una nube que cruzaba el cielo. Y después lo escuché gritar. – Britt de Svorlag

Medios eficaces · Raquis finos sin plumas... Un archigrifo. – Geralt de Rivia

Medios eficaces · No suelo mentir. Ni tampoco mato sin un motivo. – Salma, súcubo

Medios eficaces · Un mercader me dijo una vez que le recordaba a una erynia. Por supuesto, lo teletransporté inmediatamente a uno de sus nidos para que comprobase por sí mismo lo absurda que es esa comparación. – Lytta Neyd, la hechicera también conocida como Coral Aunque es difícil de imaginar, las erynias que se encuentran en Skellige son incluso más repulsivas y peligrosas que las arpías, sus parientas cercanas. Aunque su plato predilecto es la carroña putrefacta, no le hacen ascos a la carne fresca, incluida la humana.

Medios eficaces · Eso es: medio águila, medio felino, igual que en el blasón del señor. Pero esta vez llevaba a mi vaca muerta en vez de un cetro. – Testigo anónimo del ataque de un grifo En otros tiempos, los grifos solo se encontraban en altas montañas, donde cazaban marmotas y cabras salvajes. Sin embargo, tras sus primeros contactos con asentamientos humanos, cambiaron a presas mucho más abundantes y fáciles de cazar, tales como vacas, ovejas y pastores. En unos pocos años, estas criaturas, medio águilas y medio felinos, han pasado de ser una especie singular a una de las peores plagas de los Reinos del Norte. Las subespecies más odiadas son las que se conocen como grifos reales y archigrifos.

Medios eficaces · Muchos monstruos no guardan ningún tesoro en sus guaridas. Sin embargo, a las arpías les gustan las cosas brillantes. – Letho, brujo de la escuela de la Víbora Es difícil de determinar qué es lo más repulsivo de las arpías y sus primas, las shishigas: si su aspecto horrible, el hedor a podredumbre y heces de ave que desprenden o su espeluznante chirrido. Basta con decir que hasta las ratas, que no tienen el menor problema en vivir entre desperdicios y rodeadas de la materia fecal más nauseabunda, alejan sus nidos de ellas.

Medios eficaces · En alta mar, si oyes una hermosa voz de mujer entonando un cántico, coge tu barco y da media vuelta, ¿entendido? Aunque signifique meterte de lleno en una tormenta. – Arike de Hindarsfjall aconsejando a su hijo antes de su primer viaje en solitario Como si fueran expertos cazadores colocando cebos entre la maleza, las sirenas y las lamias atraen a los hombres, utilizando sus propios cuerpos como reclamo, ya que pueden adoptar la apariencia de bellas doncellas humanas que, en vez de piernas, tienen largas colas recubiertas de escamas plateadas. Si un marinero inocente comete el error de acercarse demasiado a ellas, sus hermosos rostros se convierten de repente en temibles fauces llenas de dientes, y las delicadas colas, que auguraban misteriosos deleites, se tornan mortíferas garras afiladas.

Medios eficaces · ¡¿Otra vez?! Por todos los dioses, mujer, estoy agotado.... – Lester de Smallton a un súcubo, días antes de hacer voto de castidad A diferencia de otros monstruos, los súcubos y las ménades no sienten deseos de matar, no ansían la sangre humana y, normalmente, no hacen daño a nadie. Solo hay una cosa que los empuja: una lujuria irrefrenable que tratan de saciar sin remedio realizando actos sexuales con cualquier especie humanoide que se cruce en su camino. Si bien es cierto que sus "víctimas" no suelen oponer una gran resistencia, eso no significa que los súcubos y las ménades no representen ningún peligro: sus eternas insinuaciones, agradables al principio, han conducido a muchos hombres a la locura e incluso a la muerte.